Se creían erradicadas gracias a los avances de la ciencia. Pero lo cierto es que las infecciones de transmisión sexual de origen bacteriano, como la sífilis, la gonorrea o la ectoparasitosis púbica (ladilla) están a la orden del día en Mendoza. Y muchos más cerca de lo que pensamos.
Un estudio de casos realizado en el Centro de Salud Nº17 de Las Heras demostró que el 7,37% de los pacientes que consultaron ante los síntomas de estas enfermedades resultaron positivos. Es decir, en un universo de 58 mil consultas, 3.000 personas de entre 12 y 68 años estaban efectivamente infectadas.
La mitad correspondía a infecciones producidas por bacterias que tienen la antigüedad del mundo y que se consideraban vencidas por los antibióticos.
Entre las razones de este brote de enfermedades infecciosas de transmisión sexual (EITS) bacterianas están la ignorancia de la población, la subestimación del tema por parte del Estado y el deterioro de las condiciones de vida.
En cuanto a las infecciones sexuales de origen viral, como el sida (VIH), el virus del papiloma humano (HPV) o el herpes viral, la novedad es que este último se convirtió en la segunda patología con mayor incidencia dentro de este grupo.
El dato es muy llamativo, porque dos décadas atrás el herpes era una infección típica de los países desarrollados y tal vez, el flujo de turistas o las migraciones hacia esos países en busca de trabajo haya traído el virus a América del Sur.
La otra noticia poco feliz es la aparición temprana de las EITS, ya que fueron registrados casos de niños de 12 años con este tipo de infecciones, sacando a los pequeños que sufrieron abuso sexual.
El 2% de los chicos de entre 12 y 15 años presentó alguna clase de infección sexual debido a que tuvieron relaciones, falta de higiene o simple contacto directo con personas enfermas del entorno.
Cuál es la proyección local
El trabajo de campo lo encabezó el urólogo Eduardo Salassa, quien desde hace 30 años trabaja en el Centro de Salud Nº17, junto con un amplio equipo de colaboradores formados por infectólogos, bioquímicos, ginecólogas y enfermeras, siguiendo las atenciones ambulatorias realizadas en un año, entre 2007 y 2008.
Esto les permitió tener una idea cercana de cuál puede ser la proyección sobre el tema en el resto de la provincia, porque Las Heras es el segundo departamento con mayor cantidad de población y refleja en gran medida la idiosincrasia de los mendocinos.
De esta manera se pudo saber si los pacientes van a la consulta, si hacen el tratamiento de forma completa o una vez que presentan alguna mejoría, lo discontinúan, provocando más contagios.
Salassa relató que el análisis de miles de casos le permitió ver en terreno lo que señalan estudios de nivel mundial.
“La literatura médica indica que las infecciones por chlamydia superan a las uretritis gonocóccicas (gonorrea). Pero en nuestro estudio es al revés, seguramente porque las condiciones de vida son muy diferentes en el norte que en Las Heras”, explicó el profesional.
El peligro de este crecimiento en importancia de las infecciones bacterianas son las consecuencias en los índices de mortalidad infantil y materna. Si una madre contrae sífilis, es probable que ese feto nazca enfermo y tenga secuelas tan graves como malformaciones, que lo llevan a la muerte, incluso dos años después de nacido.
Cómo lograron la muestra El trabajo sobre los tipos de enfermedades infecciosas de transmisión sexual fue realizado con el seguimiento de casos del Centro de Salud Nº17, en relación con la consulta de las cinco especialidades relacionadas –urología, dermatología, pediatría, odontología y ginecología– más los pacientes derivados de los centros municipales y de los hospitales cercanos, a los que se suman los de obras sociales de la provincia, con respecto a la consulta pública.
Todo esto fue comparado a su vez con las estadísticas provinciales, con el único fin de sacar el porcentaje de incidencia.
Dicho análisis, elaborado por los profesionales, fue volcado en un libro editado por Inca en agosto pasado, bajo el título Enfermedades infecciosas de transmisión sexual de la comunidad.