
08-Apr-2008, 19:57
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 | Un estudioso del sexo Gatero | | Fecha de Ingreso: 08-November-2005
Mensajes: 433
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| Xp. Marisol. Callejera Entre Ríos al 1100
Trataré de ser lo más imparcial posible. Mis experiencias con las callejeras es francamente mala. Y lo de anoche ya me ha pasado otras veces. Solo que esta vez sabía a lo que me exponía y no lo tomé a mal.
Marisol es una chica morocha delgadita, 28 años cumple el viernes, linda cola (con pantalones), está teñida de castaño claro aunque tiene unas raíces de 5 centímetros fácil. La venía viendo desde hace mas de dos meses. Siempre parada por Entre Ríos y Mendoza (esquina SE) o Entre Ríos y San Juan (esquina NO). La verda que para ser una callejera, parecía estar bastante bien.
Paro y me pasa los "honorarios". $40 o/v + $18 del Hotel La Viña. Vamos.
A esa tarifa, hubo que agregarle $ 2 de forros (ella no tenía) mas $ 4 de una latita de cerveza... Para ella.
Llegamos a la pieza y se desnuda completamente sentada en la cama.
Me dice que hace todo con preservativo. A lo cual le digo que me parecía muy bien pues había que cuidarse.
Solo le pedí que me dejara darle unos besos. Los cuales consulté antes de que acordáramos salir, y me dijo que si. Pero ahora aclaraba que sólo daba piquitos.
El tema era que yo no tenía erección. Su imagen era pobrísima. Flaquísima. Sus tetas eran mínimas, caídas y superchupadas. La cola que parecía linda en los jeans, se transformaron en unas nalgas magrísimas que se undían en sus caderas. Su pubis peludo, lucía una cicatriz por encima, que corría de lado a lado. Presumo que fue de una cesárea (tiene 2 chicos), pero el que la cosió seguramente era aprendiz de zapatero. Creo que mi vieja, cuando cose el matambre es más cuidadosa. Al pensar en las comidas de mi vieja, podría decir que la cicatriz se parecía mas al repulgue de sus empanadas.
Al verla, me vino la imagen de una mujer en un campo de concentración...
Quise sobrellevarla, dándole besos en el cuello. Pero de un lado había marcado un rasjuñón bien dado, y del otro, un lastimado en forma de V. Olía a una mezcla de humo de cigarrillo, transpiración y roña que hacía imposible que me concentrara en lo que había ido a hacer. Mis pensamientos eran cada vez más degradantes.
Y mi pito, lejos de responder era como que se retraía.
Ella puso el profilactico sobre mi pitilin cuasi ausente y comenzó a chuparlo.
No puedo decir que le faltara ganas. Pero sí le faltaba muchísima tecnica. en un momento le dio unos chupones a mis testículos y allí algo respondió.
Entonces se acomodó de espalda y me pidió que la penetrara. Mi pene flaccido, sin siquiera llegar al nivel de semierecto, se alojó en su vagina y comencé a bombear incrédulo a la espera de que reacionara.
La cosa comenzaba a remontar cuando comenzó a dar unos gemidos y gritos que hasta me causaban gracia... Qué mala actriz!.
Ya la experiencia era un sufrimiento por lo que diciéndole que era muy mala fingiendo, me retiré y comencé a charlar con ella tratando de hacer docencia.
Según ella es la primera vez que le pasaba algo así y que ningún cliente se le había quejado. Este speech ya se lo escuché a otras... Es como si yo hubiera dicho que es la primera vez que me pasa que no logro una erección.
Le pregunté si ella prefería hacerlo por $ 40 o por $400. Si tenía idea por qué hay mujeres que hacen lo mismo que ella y cobran 10 veces mas. Que tenía un look para estar en un depto. propio, pero que debía cambiar muchas cosas.
Ella asentía mis razonamientos pero seguía en la suya. Le dije, hacés lo mas difícil. Que es abrirte de piernas delante de un tipo. Por qué no lo haces bien. Disfrutá del sexo. Hacé que se sienta bien la persona que esta a tu lado. Que si estaba en la calle era porque lo hacía mal. Casi le digo que cobra lo mismo que un travesti que recién empieza pero me parecía demasiado. De todas maneras no entendía nada.
Me fui diciéndole que lo pensara. Por beneficio para ella, no por mi. Que la experiencia ni se remontaría ni se repetiría. Que lo tome como un consejo.
Y me fui...
Pensando que algunas minas ni siquiera sirven para putas. Que no es nada fácil encontrar una mina que sepa garchar. (Me parecía ver a Sandra o a Samanta diciéndomelo). Y que si estaba en la calle, por algo era. Que la experiencia fue como fue por mi culpa.
Seguramente ella seguirá en la suya porque tiene mercado. Pero evidentemente yo ya no estaba para eso.
Que es una ilusión de que uno va a encontrar un diamante en bruto.
En fin, compañeros, ya saben a qué se exponen. Ella en lo suyo se desenvuelve bien. No le pidan peras al olmo.
Pero yo ya no estoy en ese target. Y por eso, para mi, fue una mala experiencia.
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Las minas siempre cuestan. Con algunas pagas antes y con otras despues. |