Las cloacas de Rousselot: cuando a Macri no le importaba el futuro
Publicado el 12 de Junio de 2011
Una de las “razones” invocadas por Mauricio Macri al vetar la ley que había autorizado la construcción de la escuela en el predio de la Mansión Seré apuntaba a “resguardar el patrimonio público de la Ciudad”, ya que el permiso “habilitaría una cesión de derechos sobre parte del predio a favor de terceros”, y eso excedía el “deber del Poder Ejecutivo”.
Quedó explicado en esta nota que lo referido al cuidado patrimonial de los vecinos porteños era una excusa, ya que en ningún momento se pedían recursos a la Ciudad de Buenos Aires para levantar el edificio.
Sin embargo, cuando el actual jefe de gobierno estaba del otro lado del mostrador, el futuro hipotecado de los vecinos le importaba muy poco. El 30 de diciembre de 1988, en el Salón Mariano Moreno del primer piso de la Municipalidad de Morón, el entonces intendente Juan Carlos Rousselot firmó con Macri la puesta en marcha del Plan Cloacal. La megaobra, un gigantesco negocio que después derivó en estafa masiva, comprometía por 22 años el patrimonio de casi un millón de vecinos del distrito. Esa licitación le costó a Rousselot primero la suspensión provisoria en el cargo, y después su destitución definitiva, al probarse una serie de ilícitos como consecuencia del informe que una Comisión Investigadora presidida por el concejal Martín Sabbatella dio a conocer a fines de los ’90.
Mauricio, que en aquella época trataba de despegarse de las empresas de papá Franco cada vez que saltaba algo sucio, visitó Morón en varias ocasiones para cerrar números, y envió a varios de sus colaboradores a afinar el contrato. Algunos encuentros tuvieron lugar en esa residencia rodeada de parque que después fue la Casa de la Memoria y la Vida. El joven ya prometía: controller de Sideco en Venezuela en 1983, al año siguiente ocupó un puesto destacado en el Departamento de Créditos del Citibank. En 1984 asomó en Socma –grupo de Sociedades Macri, pata empresaria de las cloacas–, y en 1985 ascendió a gerente general. Después estuvo en Sideco y en Sevel, y vivió del Estado y la obra pública hasta que se decidió a ser funcionario.
Desde donde, según él, cuida el dinero de los contribuyentes.
Saludos y a sus gratas órdenes