Esta es una experiencia de principios de año, primero el link:
La historia con la Srta en cuestión me viene de hace rato, cuando tomé masajes con ella en la Calle Suipacha, pero sin pasar de chupada de tetas y pajota. Después ella se fue como escort a Area Vip y se escapó de mis posibilidades. Enterado de su vuelta, hacia fin de año, decidí encarar de una. Pero quería algo distinto, tenía demasiado en mis retinas ese lomo y lo poco que lo había degustado.
Esta vez la visité en un dpto de la calle R. Peña. Me recibe la 840 y paso, son dos cubículos que dan a la calle y el baño queda cruzando un salón. Allí voy luego de haberla saludado y me higienizo. Vuelvo al cubil, y ya en bolas apenas apoyado en la camilla le digo que quería empezar pero por el relax, a lo que con mucha simpatía me dice que no problem.
Ella estaba cerca mío con su clásica ropita interior y su casaquita blanca, parada, y yo como dije apoyado en la camilla, que tiene sobre la pared un espejo grande, así que empecé a acariciarla y buscarla despacio, sin tener ningún plan de operaciones. Así es que le meto mano bajo la tanga y empiezo a franelearle el clítoris, y al inclinarme para irla manoseando más me dice al oído: "cuantos dedos vas a meter?". Eso, amigos, fue el acabose, o mejor dicho el comienzo de la historia:
Volaron las pilchas pero no la tanguita, y ahí nomás fui metiendole de a dos y de a tres dedos, hubo una rápida mojadura que permitió meterlos y sacarlos, una y otra vez, bien hasta el fondo. Ya lo dos parados junto a la camilla y con toda (si, los 5 dedos) mi mano izquierda entrando y saliendo de su concha, tocando bien a fondo, frotando su clítoris con el costado de la mano. La traía contra mí e intenté besarla, pero apenas fueron unos picos (el fragor posterior permitió algo más pero no de lengua), así que me desquité chupandole muy mucho las tetas, y para entonces había colado un par de dedos en el culito. Claro que mientras esto pasaba, la mina se iba copando cada vez más y a los "así, así" que reiteraba se unían otros gemidos y no paraba de moverse, cogiendome la mano entera (no soy de manos muy grandes, así que le entraba toda). Como soy alto y ella más bien bajita (aún con los tacos), esos movimientos me iban forzando a doblar hacia arriba las manos, cuando ya eran tres los dedos en el orto. Seguimos así un rato, ya muy transpirados (no estaba funcionado ni siquiera un ventilador) ambos parados al costado de la camilla, ella con sus manos apoyadas en la misma y yo con las mías metidas dentro de ella, que segúia moviendose con un ritmo fuerte. En ese momento, con la mirada perdida en el tabique que separa los cubiles, empezó a decir "por fin uno que sabe" (ni ahí que me la creo, pero pasó) y a temblar, acabando.
Nos secamos un poco con una toalla, y ella me decía "para vos no hubo nada, queres un masaje?", pero la verdad yo ya no sabía ni donde estaba y lo único que quería era seguir, onda poseído. Asi que volví a tratar de besarla y sin dejar de manosearla la levante en mis brazos y la acosté sobre la camilla, y asi boca arriba continúe con la paja hasta el fondo de su concha con varios dedos y colando un par en el ojete. estuvimos un
rato así y me dice esperá, y de un anaquel que tiene trae un par de sobrecitos de gel, me los vacía en la mano derecha, y se acuesta mirando al otro lado, orto pa´arriba (antes de hacerlo me previene que tiene miedo de no poder contenerse si le entro con toda la mano, así que le digo que no se haga drama). Por favor!! mi mano izquierda bajo ella, en su argolla y mi mano derecha, toda engelada entera entrando y saliendo de ese orto precioso, cuando la fricción haía escaso al gel, me propiné generosas salivadas y seguí. Por un momento y quizás también por el cansancio, no sentía ni podía creer que las manos eran mías. Así pasamos varios minutos y la flaca, ya muy mojada (enterísima) acabó de nuevo temblando y quedando muy muy pálida, que ya lo es bastante. Se puso boca arriba y fui a chuparle el clitoris, porque ya la onda me venía de no tener piedad, pero me freno diciendo que estaba muy llena de acabada, que le daba cosa, pero se la chupé un poquito igual.
Me insiste con que todo había sido para ella, que no quería que la cosa fuera así, por lo que me mande con ella a la camilla (no sé como entramos, pero no era muy cómodo) e intenté un 69, pero preferí mirar como me la
chupaba (con) hasta acabar nomás en el forrito.
Luego, para no dejarla con la idea que había ido por otra cosa y ante su insistencia, tomé unos 8 minutos de masajes, más allá de que ya habían golpeado la puerta.
Los brazos me quedaron doloridos por un par de días
Esa es la historia.