Bueno amigos, no suelo postear mucho porque vengo muy poco por Córdoba, mi querida Córdoba que me vio nacer.
Pero las veces que estoy aquí me doy un par de gustos con alguno de los mininos locales; y esta fue mi segunda vez con Estrellita.
Paso a detallar:
La llamé a eso de las 16:00hs del miércoles 01/07 y me dijo que estaba saliendo a ver a un cliente (foro?) que volviera a llamarla a las 18:30hs. Dije que esperaría, pero en ese intervalo llamé a otras varias chicas de Córdoba, no pudiendo dar con ninguna de mis preferidas. En eso se hicieron las 18:30 y llamé a Estrellita de nuevo.
"Sí, amor. En 20 minutos nos encontramos en el W ¿te parece?". OK, le dije.
Llegué, habitación, espejos, la habitación con deficiente limpieza para mi gusto. Ella llegó puntual.
Nos saludamos con besos y franela y pasó al toilette a producirse: cuando salió ¡¡gata hermosa con ese conjuntito nuevo que eligió para la próxima producción de fotos de MR!!
Con ése orrrrrto que está para comérselo....
Yo ya estaba con mi boxer a rayas que tengo para estas batallas cuerpo a cuerpo, con el amigo hecho una piedra y la presión en 20.
Me pegó un truchazo de 5 minutos que me dejó en la lona, oportunidad que ella aprovechó para bajarme los lienzos y empezar con una comida de nabo magistral, metiéndoselo hasta la garganta y comiéndose por turnos a cada uno de los gemelos. Por favorrrr!! Sus labios carnosos me pueden, me excitan a más no poder. No podía dejar de besarla en la boca y querer beberme todo su ser en un sólo beso eterno e interminable.
Bajó de nuevo a lamerme la pija y volvió a tragársela toda hasta casi no respirar... ¡La chupa tan bien esta niña!
Le pedí que me deje comerle la conchita un rato, a lo que accedió con gusto. y así, con ella cruzada en la cama, boca arriba, empecé a lamerle y chuparle con fruición esa conchita depiladita y recién lavada. Perfume de coco en su cuerpo y olor a hembra en celo entre las piernas, se retorció y gimió como una gata mojada, mientras le friccionaba sus hermosos pequeños senos de nena y sus pezones se pusieron como dos moras maduras.
Yo de rodillas en el piso al costado de la cama miraba cada tanto el espejo en la pared y veía nuestros cuerpos fundidos en un continuo fluir de placentero goce sexual, mientras ella me tomaba de la nuca para hundir mi lengua en su dulce rajita. Lamí durante unos minutos su clítoris y su maullido gutural me levantó de mi aventajada posición y fui a acallarla haciendo que se trague de nuevo la punta de mi pija roja, dura y mojada como estaba, ahora con su cabeza al borde de la cama y sin posibilidad de retirarla, la dominé a mi gusto y ella lamió mi glande sin pudores hasta que me pidió que se lo meta entre las piernas; en un sólo movimiento se levantó, me puso debajo de ella, enfundó, me lamió los huevos como elevando más la temperatura e invitando a la guerra abierta, y se enterró a mi amigo en la profundidad de su vientre.
Se mueve tan bien que tuve que pedirle que pare un poco, que no me apure porque soy de picar en punta muy rápido. Ella entendió y montada sobre mí se movió como odalisca durante más de diez maravillosos minutos, que me parecieron casi como dos horas porque no dejé de besarla y acariciarle todo su cuerpo durante nuestra cópula.
Abrazada a mí, me hizo llegar al orgasmo (el mejor que tuve en meses, lejos) y luego ella se dedicó regalarme el suyo, levantando una pierna flexionándola hacia un costado de mi pecho y dejando la otra extendida a lo largo de nuestros cuerpos, contorsionándose en acrobacia de lujuria que yo podía disfrutar mirando su espalda y su escultural culo en el muy bien colocado espejo del techo; ella se movía con profundos gemidos y respiraciones rápidas directamente en mi boca, llegó su orgasmo mientras me enamoraba mirándome a los ojos con su cabello y sudor cayendo sobre mí.
Después de besarla y decirle mil veces que es hermosa, se fue al toilette y se higienizó como siempre. Yo hice lo mismo y volví a su lado en la cama. Pedimos dos Speed y charlamos largo rato como si nada hubiera pasado, desnudos y mirándonos a los ojos.
Sin preámbulos, fue al baño de nuevo y cuando volvió se avalanzó sobre mí directamente a tragarse mi miembro como si de ello dependiera la supervivencia de la raza humana. Me la chupó y lamió mejor que antes aunque yo estaba casi sentado en la cama. Luego enfundó y se me sentó de frente enterrándose en su rajita todo mi miembro de una, sin pensar en su dolor, que dejó ver en un medio disimulado quejido, y comenzó a cojerme nuevamente mientras yo besaba su cuello y sus hombros y le tocaba con un dedo humedecido en saliva el salvaje agujero de su hermoso culito y la obligaba a volver hacia arriba cada vez que ella se contoneba en el vaivén de la largura y profundidad de nuestra unión carnal, evitando así que le meta un dedo por el culo, aunque no estoy seguro si lo que quería era evitarlo....
Se movía como mejor le habían enseñado en vaya a saber qué academia de las ninfas, dándome el regalo de su pequeño cuerpo en danza sexual sobre el mío; saltando y gritando como si nada más existiera en el mundo, me hizo acabar después de largo rato de electrizantes sensaciones que me arrancó y me enseñó a disfrutar del sexo según su joven versión. Inmediatamente se disparó en ella el orgasmo de placer que tanto buscaba, del cual disfrutó en silencio y como en cámara lenta con suaves y largos movimientos de su cola arriba y abajo de mi enhiesta poronga y dando largas respiraciones como susurros a mis oídos. Mientras yo me relajaba y estando en la misma posición de semisentado en la cama, disfrutaba ella de su clímax. Sin previo aviso comenzó a moverse más rápidamente casi quebrándome en dos la pija con cada embestida, otra vez gimiendo y disfrutando del buen sexo que me regalaba, se esforzó apretando los músculos de su conchita contra mi ahora dura de nuevo y erguida humanidad, lamiéndome la boca cada tanto y tomándose fuertemente de mis hombros, cosa que me excitó de tal manera que me sacó un tercer polvo a fuerza de sus felinos movimientos de cadera; sacudiendo la cama hasta hacerla golpear con la pared mientras nuestros cuerpos se agitaban sobre ella, me llevó hasta lo más alto a su gusto y como ella quiso, y me acompañó con el más hermoso beso de su boca mientras caíamos juntos desde el vacío del espacio exterior nuevamente a esa cama de hotel, testigo y cómplice del tórrido encuentro con la tormenta de placer que me abatió esa tarde y que lleva el nombre de una Estrella....
Tabla (para qué?):
Onda: 10
Garching: 10
Cara: 10
Ojos: de gata, verdes, se merecen un 10.
Culo: 9 (no probé, no sé si entrega).
Tetas: 9 (no por pequeñas, me gustó así)
Impresión general: 10.
Reincidencia: Sí.
Quizás sea muy subjetivo, perdón por el largo del relato. Hasta la próxima.
Un abrazo a todos,