Hace algunos días, de paso por Córdoba, terminados mis compromisos programados, decidí buscar alguna dama nueva para mí.
Sobre esta chica no encontré comentarios en el foro, así que de paso pensé que puede servir como un dato.
La llamé, concertamos en un hotel de Cofico, demoró una media hora.
Yo me duché y la esperé.
Cuando llegó me dio muy buena impresión. Vestida muy elegante, con una actitud cautelosa y distinguida, ojos verdes hermosísimos. Parece que tiene más edad que la que dice la página (23 años) y que la que sugieren las fotos (estimo cerca de 30 años -espero no ser injusto con esta apreciación-).
Cuando empezó a desvestirse pude apreciar: es la de las fotos, sólo que éstas la favorecen. Tiene tetas naturales y algo caídas (consecuencia de 2 maternidades), nalgas un poco blandas y panza algo desarrollada.
No tiene olores desagradables.
Cierta frialdad, no toma la iniciativa con decisión.
Besos, caricias, y poco después se embarcó en un pete sin preservativo. Es algo brusca para esto, no es dulce y suave. Mucha lengua en la cabeza, no la chupa bien.
Encapuchó, cabalgata de espalda, posición en cuatro y ahí terminó el primero.
Descanso y charlita (yo me higienicé pero ella no).
Intento de otro acto, caricias, mimos, otro pete sin, ocurrió otra erección, pero no se encargó de generar un ambiente seductor para que me entusiasmara, y el ambiente se fue enfriando. En vez de continuar forzadamente, o tener que indicarle qué debe hacer (ella debería saberlo), preferí terminar el encuentro. Yo tampoco estaba con gran entusiasmo, pero para eso la busqué a ella, para que me lo despertara.
Cara: muy hermosa.
Tetas: medianas a chicas, algo blandas y caídas.
Culo: grande pero no excesivo, lindo, no lo alquila (ni siquiera a cambio de un importe adicional).
Actitud: tibia a fría, se entrega, pero no lleva adelante el encuentro con entusiasmo (me hizo acordar a las de PVs baratos, que parecen que están a la fuerza ahí).
Honorarios profesionales: $200 por una hora. No cobra traslado.
Hotel: $50 (incluye una consumición y cochera).
Me dijo que es bahiana, de Salvador, que estuvo en Chile (desde donde se volvió porque es muy caro y no ganan tanto más que acá, y lo que ganan no les rinde, porque si trabajan para una agencia con alojamiento incluido, ésta les saca la mitad del ingreso, y si trabajan como independientes los gastos de alquiler son demasiado caros), va a ir a trabajar unos días a Rosario y quiere regresar después a Brasil.
Me dí el gusto de conocer a una mulata (la primera para mí), además hace nucho que la venía viendo en MR y me preguntaba si sería verdadera.
No es la primera extranjera: una vez (año 2001) estuve con Erika, una peruana (blanca, muy hermosa, con excelente actitud -¿qué habrá sido de ella?-) en Penélope de la Colón, cuando ahí había mujeres potables.
Conclusión: no me arrepiento, me dí el gusto de probar para conocer.
No salí satisfecho.
Disculpen la extensión del relato, pensé que así puede ser más útil.
Atentos saludos, felices polvos, y a cuidarse de las ETS.
Jorge.