Queridos amigos foristas: les cuento que acabo de gozar las mejores cuatro horas de sexo de mi vida!!!

Este pibe vale el peso de su pija en oro... es decir... como veinte millones de dólares!!!

Debido al contacto propiciado por un amigo, llegó Rafita (así le llame cariñosamente) a la puerta de mi habitación acá en NY. El pibe venía perfectamente empilchado, arrojando un aroma a perfume un poco fuerte (muy dulce para mi gusto), pero penetrante.
De altura estaba perfecto (ni gigante, ni petiso); y de cara un poco más feo de lo que parece en las fotos (cara con marquitas de un fuerte acné en su adolescencia); pero perfectamente afeitadito (no depilado) y con el pelo perfectamente acondicionado. Me dió un fuerte abrazo, depositó un pequeño bolsito que traía consigo en el suelo; se sacó una camperita que traía, dejando su enorme pecho cubierto solamente por una t-shirt apretadita. Me envolvió con sus enormes brazos, y me estampó un chupón que me rompió la cabeza...
Empezamos a besarnos y a acariciarnos como si nos conociéramos de toda la vida; empezándo a frotarnos nuestras entrepiernas... mientras nos deshacíamos de nuestras molestas ropas...

Una vez desnudos, pude ver en Rafael un cuerpo de adonis... unas piernas con n poco de vello, un vientre perfectamente marcadito (sin llegar a parecer una pared de ladrillos), unos pectorales grandes, imponentes, coronados por dos pezones marrones, grandes y redondos, y sobre todo, puntiagudos; teniendo el derecho pendiente un piercing en forma de anilla de unos cinco centímetros. Su espalda era una verdadera maravilla, especialmnete sus musculos dorsales.
Su piel es suave y tersa, firme, dorada, y con un aroma profundo y seco, tan penetrante que anulaba la fragancia dulzona que se había echado sobre sus ropas.

le besé todo el cuerpo, mientras él exploraba mi culo, diciéndome todo el tiempo que le parecía hermoso, y que quería hacerme el amor todo ello en perfecto inglés yanquisado. Le pedí que me hablara en portugués (me mata ese idioma), a lo que él accedió tras una breve risotada, preguntándome si yo era brasileño: le dije que no, que era Argentino a lo que él contestó que nosostros los argentinos eramos los mejores en la cama...
Ante semejante reto, no perdí tiempo, y le bajé sus boxers ajustados color blanco, y ante mí se desplegó una verga enorme, no excesivamente gruesa, pero brutalmente larga... larga y recta, con una pequeña inclinación hacia arriba, donde se coronaba con una cabeza puntiaguda, con forma de diamante, color amarronada, que emanaba un sutil hedor a leche (ese hedor que tanto nos gusta...).
Le besé nuevamente, a lo que él contestó metiendome su lengua hasta casi mi garganta, y dejándome que le chupara su lengua, absorviendo todo su sabor, su saliva, y su aliento. Ví que su pija se le paraba cada vez más, y procesdí a recorrer su cuerpo con mi lengua, desde su cuello, pasando por el canal que se le forma sobre su esternón delimitando las dos montañas que son sus pectorales, llegando a su ombligo profundo, pasando por un tatuaje que tiene debajo del mismo, hasta llegar a la pija maravillosa, que me tragué con ganas y pasión.

Me entregué en cuerpo y alma en darle la mejor mamada que haya dado en mi vida, y aprovechando una mal formación que tengo en mi paladar (que crea una bóveda que llega casi hasta el piso de las fosas nasales -por lo que definitvamente Dios me creó para ser un gran chupa pijas-) me metí casi toda su pija adentro, raspando su cabeza contra el techo de mi paladar, y envolviéndola con mi lengua desde adentro; frotando y apretando con tanta fuerza que el pibe empezó a jadear de placer... haciendo que aumentara mi vellocidad y violencia. De pronto me puso una de sus manos sobre mi cara, apartando su pija de mi boca, de forma brusca, diciéndome -slow down, or I´ll cum in your mouth-, dándome a la vez un mirada pícara y viciosa. Yo le miré, le pajié un poco, y volví a metermela en la boca, sintiendo su calor, su sabor y su humedad. A la vez la sacaba, y le lamía suavemente su cabeza, rodeándola luego con mis labios, y apretando luego suavemente la misma con mis dientes; todo ello para luego volver a metermela toda adentro y frotarla de nuevo. Rafita empezó a jadear, volvió a poner su mano sobre mi rostro (suave, pero apoyándose con firmeza) pero yo estaba muy caliente con esa pija, y no la largué. Cuando sentí que empezaba a emanar leche, me la saqué de la boca, y dejé que acabara sobre todo mi rostro, mi boca y mi pelo. Rafita me miró con pasión y vicio, y empezó a lamerme la cara tragando su leche; luego intentó besarme a lo que me negué (ya que tenía toda la boca llena de leche), pero él volvió a lamerme (esta vez mi cuello) tragó su leche, y, conservando parte de ella en la punta de su lengua, se acercó a mi boca, y esta vez no me resistí... me tragué esa lengua, tirandome encima de él, y cayendo literalmente sobre la moquette del cuerto, dando giros uno sobre el otro, besándonos y tocándonos....

Pasado ello, me percaté de su bunda... mi Dios... que culo más hermoso!!! Artificial sin dudas, y habiendo sufrido en algún momento un mal implante (dadas ciertas marcas que presenta casi imperceptibles para el ojo no experto), pero el trabajo que le hicieron ahora es digno de un sobresaliente. Perfectamente ubicadas las prótesis, dejaron la piel bien tirante, y sobre todo siguieron las líneas naturales de un orto que, eso sí producto de su genética, es duro, elevado y redondo; con unas nalgas perfectamente depiladas hasta el hoyo y con un blanqueo anal que parece que uno está chupando un muñeco inflable, pero con sabor a persona real. De más está decir que empecé a practicarle un beso negro, preparándolo para el garche, ya que partí de la base que el pibe sólo iba a servir para pasivo después de su temprana eyaculación. Sin embargo, cuando reparé que estaba perfectamente al palo, me dí vuelta, me fuí a la cama y le pedí que me cojiera. Como poseídos empezamos a cojer, él metió de una (suave pero continuamente) su enorme pedazo, haciéndome gritar, maldecir, y agradecer en todos los idiomas que conozco... Dios mío. que ardor más insoportable, y a la vez que delicia!; sentía que me rompía las entrañas, especialmente cuando me garchó boca arriba "patitas al hombro". No podía soportar más el dolor, y temí una fisura... estaba asustado pero a la vez, odiaba la idea de ser vencido por una pija, así que aguante, intenté relajarme, pero el dolor era insoportable. Así que retiré mi orto de su pijón, lo acosté boca arriba, le pegué un par de chupones a sus pezones; y, tras una breve lubricada; me senté sobre su pija de una, sin asco; primero pensé que me había desgarrado, pero después que mis esfínteres se ajustaron a su talla, el placer era imponente. Su cabeza no sólo tocaba mi próstata, derechamente la estaba aplastando; sentía sus puntazos como si llegaran a mi caja toráxica; era una sensación impresionante. Se movía con decisión, pese a estar siendo cabalgado; moviendo su cadera de arriba a bajo como si la cama fuera elástica. UNa vez acostumbrado a su largo, empecé a apretar mi culo sobre su cabeza, sacándola y poniéndomela, dejando que me diera fuertes estocadas, para después contornearme de izquierda a derecha, y hacia atrás y hacia adelante; viendo su rostro consumido de gozo; y dandole fuertes besos de lengua, que él acompañaba de un fuerte apretón a mi pija. De pronto acabé con una fuerza y una cantidad de leche, como hacía tiempo no hacía. De hecho hacían tres semanas sin sexo, así que estaba a full. Él desparramó mi leche sobre sus pechos con sus dos manos, y me pidió que le chupara esos bellos morros. Gocé de su pecho, y de mi leche; mientras ocasionalmente él me daba profundos besos, arrastrando mi cara a la suya, poniéndo sus dos manos en mi nuca. De pronto me dí cuenta que me estaba poseyendo como él quería, que era un mero objeto en sus manos.

Volvió a ponerme boca arriba, tomó mis piernas, las abrió lo más que pudo, y me metió su pija, con tanta fuerza y rapidez que no me dió tiempo para gritarle que no. Empezó a cojerme con fuerza, golpeando sus huevos contra mis nalgas, y apretando con fuerza mi pierna derecha, mientras que con su otra manos apretaba mi pecho contra la cama (él estaba en pie al borde de la cama). Me bombeó durante unos veinte minutos. Yo pensé que me iba a morir de dolor, de placer, quería no pensar en nada, sólo gozar... el temor a lastimarme cesó, el pibe es un profesional increíble, sabe bien como cojer. Enseguida se dió cuenta como meterla y sacarla embocando bien en el hoyo; y el placer que nos causaba ello era imponente.
De pronto, la sacó, gimió (un poco mariconamente), se sacó el forro y acabó una gran cantidad de leche que salió volando, sobre mi vientre, mi pecho, mi cuello, y en la medida que se me acercó, sobre mi cara. No conforme con ello, me dió vuelta, me puso el orto para arriba, y empezó a frotar su pija húmeda sobre mis nalgas, acabando nuevamente. La sensación de su leche cayendo sobre mis nalgas me puso a mil; y grande fue mi sorpresa cuando me agarró de los sobacos, y con una fuerza increíble me levantó de la cama, me puso en frente de él; y con gran ternura me preguntó Like it?, a lo que le contesté sonriente (con un ojo medio entornado por su leche)... goste!
Se sentó sobre la cama, y me empezó a chupar la pija (sin forro). fue una mamada brutal, pasional, animal. Luego me pajeó con fuerza, gimiéndo de placer cuando acabé sobre su cuello y su pecho.
Se puso de pie y me besó, luego me empujo hacia sus pechos y chupé los mismos con mi leche. Fue increíble. Era tierno pero a la vez animal, salvaje; me sometía y me encantaba. Quería que me cojiera de vuelta, que me hiciera su puta.

Nos fuimos a la ducha. Y pensé que esa era mi úlitma oportunidad de que me cojiera (ya que una vez duchado, se iría sin dudas ya que habían pasado de sobra las dos horas convenidas). Allí empecé a chuparle la pija; se puso al palo, y le ofrecí pagarle dos horas más. Aceptó, me besó, y me condujo a chuparle la pija de nuevo. Estando al palo, salió, marcó algo en su blackberry que tenía en su bolso, tomó otro frasco de lubricante, otra tira de condones, y me entró a cojer de nuevo en la ducha. Me dió bomba con fuerza y yo pensé que me moriría de placer. Apretaba mis pezones, mientras besaba y mordisqueaba mi cuello, mis hombros, para luego clavar su pera en mis cervicales. Luego me agarraba la cara y girándola hacía atrás me besaba profundamente, a veces escupiéndome dentro de la boca; logrando así que acabara contra la pared de la ducha. Tras veinte minutos de bombeo, sacó su pija, me dió vuelta, me hizo arrodillar y acabó sobre mi rostro de nuevo. Sentía el olor de su esperma, que se esparcía hacía mi cuello con el agua de la ducha, y apenas podía contenerme en abrir la boca y tragar todo ese elixir maravilloso (Mladito sida, cuanto placer nos priva!!!). Salimos de la ducha y nos toquetamos un poco, dandonos besitos, y pellizcos, jugueteando como dos adolescentes; mientras llenábamos el jacuzzi. Una vez dentro nos relajamos con las burbujas del hidromasaje y del champagne que había olvidado en la hielera junto a la cama. Yo me acosté sobre él, acariciando sus brazos, que me retenían contra su torso. Charlamos bastante en inglés acerca de NY, de lo linda que és la ciudad, de cómo se repuso al 11 septiembre, etc. El chico es inteligente, cosmopolita y sumamente dulce. Le pregunté si había gozado, y me contestó que sí, de hecho estaba podrido de cojerse a árabes y japoneses sexagenarios. Asimismo, me contó que estaba a pleno en el negocio de la pornografía gay, pefiriendo trabajar detrás de cámaras, especialmente como director.

Tras una larga franela, besos, toqueteos, y mariconeos varios, constatamos que ya habían pasado las dos horas extras. Nos levantamos (ya estabamos en la cama), nos besamos; y notó que estaba yo de nuevo al palo. Me miró fijo, luego miró hacia su pija, y me pidió que se la chupara de nuevo -como al principio-; balbucié que estaba vencido el tiempo; y el contestó Now be my guest. La verdad es que yo estaba muerto, y era la primera vez en mi vida que no era yo quien quería más (debo agragar que tras el jacuzzi y en "viaje" hacia la cama, volvimos a grachar). Me arrodillé, me concentré en su enorme pija, y empecé a chupársela con todas mis fuerzas (que a la inversa de lo pensado iban in crescendo). Entre quince a veinte minutos de chupadas, dieron paso a un garche sobre una silla, él sentado contra el respaldo, y yo encima de espaldas a él. Fue un garche supremo, el roce era máximo (de hecho es la pose más complicada ya que el rozamiento de la cabeza contra el esfínter externo es máximo, generando a su vez, mayor riesgo de lastimaduras, o fisuras) pero ya tenía el ojete del tamaño del euro tunel después de tanto garche. Me la puso y me la sacó como diez veces, antes de empezar a levantarme y bajarme como si fuese yo una nena de 50 kgs. (en vez de mis 77 ideales).
Acabó encima suyo (al menos no me hizo otro tratamiento facial, tentándome a tragarme toda esa leche espesa, blanca y olorosa), y yo acabé al rato (ya una leche que parecía una meada de vieja).
Se fué a la ducha, yo preferí quedarme en cama (no sea cosa que quisiera darme bomba de nuevo!!!).

Salió hermoso y limpito. Me dió un hermoso beso en la boca; tomó sus cosas, se vistió, le pagué; me volvió a besar; yo le acaricié por última vez ese hermoso culo a través de sus jeans; y le acompañé hasta la puerta; con puerta abierta, nuevo chupón, abrazo, y cerré. me ví al espejo del ropero y contemplé mi estado ruinoso. Mi pelo todo empapado y despeinado, mi cara roja y pegoteda de su saliva, mi veintre pegajoso de su leche, mi culo hinchado (con ya un pequeño goteo de la fisura que me provicara tiempo atrás el querido Esteban L.), pero a la vez una cara de felicidad y cansancio. felicidad de haber probado mis fuerzas amatorias al máximo, y cansancio que me generó el enfrentarme al hecho de que existen en este mundo ejemplares que pueden vivir las veinticuatro horas garchando sin parar, y que yo vine a parar con uno de ellos!
Conclusión: Costó caro (USD 2.500, según me confesó mi amigo) aunque no a mí ya que fue un regalo; pero el que pueda... y ande por NY, no dude en llamarle, es lo mejor que he probado en la vida!!!
PD: HOTHARRY gracias por tu data.

:D