Incentivado por un ilustre integrante del foro describiré mi XP con Adrián de RR. Aclaro que nunca había estado con otro hombre y menos en rol de pasivo. Siendo mi primera vez, comprendan que no tengo muchas experiencias para comparar pero creo que esta fue muy buena y me invita a reincidir. Y perdonen lo extenso.
Previamente me contestó mails y las llamadas de teléfono. El departamento está en el microcentro, es discreto, limpio y ordenado, música agradable y suave. Adrián se portó muy amable tratando en todo momento de hacerme sentir cómodo y relajado lo cual no es poco. La verdad es que estaba más que nervioso. Luego de un poco de charla (tiene una muy linda voz, un rostro a mi parecer masculino, inicio de barba oscura y hermosos ojazos claros), con mucha prudencia, comenzamos las caricias y besos. Antes que me diera cuenta estábamos desnudos. Fue todo muy natural y nunca me sentí forzado (aplaudo su habilidad). Su cuerpo es francamente mejor que en las fotos: marcado, duro, musculoso, hermosos pecs, abdominales y un trasero firme pero para nada tipo fisiculturista. Más besos y me mandé su miembro en la boca. Fue delicioso, gruesa. Luego de un rato de chuparsela al igual que sus huevos me propuso llevarme a la cama. Allí, yo en cuatro patas y el me empezó a besar el culo. Me lamía con tantas ganas y se sentía tan bien!!. Hicimos un 69 espectacular, me volvió a lamer el culo y ahí me lubricó, se puso preservativo y llegó el momento que esperaba. El trabajo previo fue tan bueno que me entró todo de un tirón. Podía sentir su pelo púbico contra mis nalgas. El culo me quemaba y sentía como se ensanchaba a límites dolorosamente insospechados. Y comenzó lentamente a bombearme. Al principio no creía que fuera a soportarlo, pero poco a poco le tomé el ritmo y después me largué con todo. El me siguió el ritmo y terminó bombeando con fuerza (sentía como llegaba hasta el fondo). Me desparramé hacia adelante y el se aplastó contra mí: sentía sus músculos en toda mi espalda y a la vez ensartado y clavado a la cama me seguía dando. Me dió vuelta, me puso boca a arriba, me abrió las piernas y me la mandó hasta el fondo de vuelta. Allí lo aferré con las piernas y le dimos masa a mil. Siguió llevando mis piernas sobre sus hombros y dandome más fuerte. No lo dejaba parar. Además me pajeaba, me besaba, me acariciaba y yo lo tomaba de las piernas, de la espalda, de las nalgas. Después me saca de la cama y me pone apoyado contra la pared y me la plantó de vuelta, y ahí si la cosa ya fue violenta. El ruido de mis nalgas contra su pelvis parecía un aplauso de pie, plop, plop, impresionante.
Reconozco que ahí intenté penetrarlo yo, pero mis nervios me jugaron en contra. Él accedió sin problemas, aunque no funcionó pero por mi culpa.
De allí de vuelta a la cama, y como estaba medio cansado y todavía no relajado del todo, me tranquilizó de nuevo, comenzó a acariciarme suavemente hasta que dejé de tiritar de nervios, me excité y la franela fue memorable. Me propuso que lo montara con lo cual la penetración fue espectacular. Lo sentía tan profundo, olvidado ya de todo, nervios ni nada, lo cabalgué hasta acabar en el pecho de él. Genial.
En total estuve con él una hora y media, jamás miró el reloj. Me sentí muy bien tratado y mi trasero me recuerda su presencia aún después de tantas horas. Me cobró $150 y considero que los valió realmente. Adjunto foto y sitio web.
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