El viernes a la noche hubo juntada con compañeros foreros en Recoleta. Fueron de la partida, además de quien suscribe, Semenamen, Fedore, Doctor Leche, SebadeCapital y un amigo de este último.
Luego de meter un preview en LxF, con un intercambio muy intenso de cosmovisiones sobre el mundo de la piratería decidimos partir hacia Hippo. Para esto yo ya me había percatado que había tenido el mal tino de estacionar mi rodado en un lugar vedado, ya que vi como la grúa se lo llevaba justa pero inmisericorde.
Igual eso no me iba a arruinar la jornada, que venía cargada por unas 36 horas sin descanso por una salida anterior hacia algún recinto bizarro que no amerita mayor descripción.
Realmente había sido muy grata la previa con los compañeros, con quienes osamos autoproclamarnos como la generación joven del foro, un mote que creo no me corresponde, aunque quizás sí a mis camaradas.
Llegamos a Hippo, conducidos por Semenamen y nuevamente mis ojos estallaron ante el esplendor del bazar del pecado. Es conmovedora la voluptuosidad de las bailarinas sobre esa barra, las miradas lascivas de las chicas del salón, el aroma a noche que lo puebla todo.
Era mi segunda vez en el lugar, la otra fue luego de la TF y esta vez había venido preparado para la ocasión.
Un camarero nos agenció una mesa y pronto empezamos con el champagne.
Ya en la mesa se acercaron dos muchachas, una directamente a buscar a Semenamen, quien evidentemente es habitué del lugar y por lo tanto marcado (buenamente) por las muchachas. Una se sentó con Semenamen y otra con Fedore.
Semenamen dijo “salvame Hank”. Conocedor de que el muchacho es de arranque importante le dije que la noche era joven. Por eso, tras conversar un poco, chica, que se hace llamar Luz, se retiró. Algo dentro de mi me dijo que mi camarada se iría con esa chica cuando la noche le exigiera cobijo. Creo que no me equivoqué.
Aquí pueden ver la XP de Semenamen con Luz:
Decidimos recorrer un poco el lugar luego de que Semenamen logró contenerse, transitoriamente, de los encantos de la dama. Nos ayudó que las señoritas pasaron a hacer la presentación.
Fue un momento notable, todas en el escenario y bajando a mostrar sus virtudes, algunas con vuelo de caño incluido, delante del respetable público. Qué básico se siente uno cuando tras culminar la exhibición espeta ante sus compañeros de fechorías: "le doy absolutamente a todas".
Luego de eso, con Semenamen nos movilizamos y nos encontramos con Juan Gorrión y Morgan, quienes estaban cerca de nuestra posición. Lo señores estaban muy bien acompañados (¿Cuándo no?) por Franchesca de SI, Coral de AV, Mia de AV y otra dama que no alcancé a reconocer.
Fueron conmovidos por estas beldades Doctor Leche y Fedore, quienes luego terminarían partiendo hacia Shampoo en tropel, no sin antes preguntarnos si la diáspora nos molestaba. La respuesta sería negativa, logicamente.
También en la barra conocí a Dionisio y ElYeti, quienes me mostraron algunas habilidades a la hora de adornar con billetes las bikinis de las damas que pasaban por nuestras cercanías.
Ya estaba en clima y como mis compañeros estaban muy conmovidos con diferentes hembras, decidí empezar a movilizarme.
Se me acercó una dama morocha, que según manifestó es idéntica a Marixa
XXXXX y por ello se hace llamar de esa forma, Marixa. Le dije que conocía personalmente a la artista citada y que ella, la cabaretera, no la artista, me parecía más atractiva. Que quizás Marixa
XXXXX debería usar el nombre de ella y no ella el de Marixa. A pesar de mis enredos la muchacha estaba muy concentrada en avasallarme con diversas promesas que se cristalizarían a cambio de cumplir con las condiciones de abonar 300 cocos por una copa y 7 rocallosas por una hora y media de sus servicios amatorios (tengo entendido que es lo normal entre las chicas de salón, aunque en mi anterior excursión llegué a los 600 el regateo con una rubia cordobesa de quien no recuerdo el nombre pero que estaba también el viernes). Creo que logré gambetear con elegancia su propuesta ya que no estaba convencido.
Luego una rubia alta a quién no le llegué a preguntar el nombre me dijo que daría sus servicios gratuitos, algo que me hizo recordar una experiencia de Semenamen, por lo que no le seguí mucho el juego, aunque intenté tantear un poco el asunto sin mucho éxito.
Aproveché que Juan Gorrión se había apartado de las mujeres que lo acompañaban, ya que estaban muy entretenidas con Fedore y Doctor Leche, para consultarle y pedir sugerencias. Me pasó valiosa información que tengo guardada para próximas excursiones.
Luego de eso llegó el momento en que parte del equipo partió y con Seba y Semenamen decidimos aventurarnos a Plays, a la vuelta de Hippo. Fueron 5 minutos lamentables, en el lugar había tres damas charlando con seres procedentes del extranjero como si estuvieran en una reunión de tupperware, el portero nos mintió al asegurarnos que había muchas chicas dentro y ni siquiera me tomé la molestia de beberme mi consumición que había costado 50 pesebres junto a la entrada.
Le dije de volver a Hippo a Semenamen y no dudo un instante, al igual que Seba. Yo, dentro de mí, siendo ya las 4 de la matina, sabía que iba a cerrar la cuestión e intuía que Semenamen también.
Logicamente Semenamen buscó a Luz, mientras yo buscaba a una muchacha que me había recomendado Juan Gorrión. Prontamente Semenamen anunció su despegue para cumplir su cometido y me desplacé con SebadeCapital por el recinto hasta ubicarnos en un extremo de la barra circundante.
Ya había pocas bailarinas y las chicas del salón estaban muchas recostadas sobre los sillones, con algún gesto que interpreté como entre abatimiento y desidia. Esa actitud no parecía muy prometedora. Conversamos un poco con los mozos para escuchar sugerencias hasta que en un momento unos ojos de lince se cruzaron con mi mirada. “Perdiste, Hank”, me dije.
No había terminado de decir eso cuando tenía una bomba sexual encima de mí. Fue un abordaje absolutamente voluptuoso. Cuando quería acordar estaba repitiendo las vergonzantes escenas que le había visto hacer a mi compañero Semenamen, esto es besar senos en público. Prontamente entendí el porqué de la similitud de la escena, que obedece a principios genéticos: estaba ante Melisa, la hermana de Silvia, la salteña que había ajusticiado Semenamen en nuestra incursión anterior.
El parecido es notable, aunque Melisa es más voluptuosa que su hermana, como pude constatar cuando se cruzaron.
Esta muchacha es un volcán. Me comió la boca a modo de saludo y me empezó a fifar con la mirada al instante. Se me subió encima, llevó mis manos hacia sus nalgas, me dio de amamantar en plena barra sin siquiera solicitarme una copa. Después de esos breves escarceos fui yo quien decidí invitarla. Con una mirada me despedí de SebaDeCapital.
Nos sentamos en los sillones y la acción fue en ascenso. El punto más alto fue cuando me hizo constatar su lubricación. No puedo explicar la forma en que me estalló el cerebro cuando corrió su ropa íntima y me tomó la mano para guiarla hacia ella.
Estoicamente me contuve y decidí tener una charla hot con diversas promesas que haríamos efectivas en breve. Ella me dijo que me había visto la otra vez que estuve allí y que se sentía despreciada porque mis ojos se posaron en ella pero no la llamé. Sin ninguna intención de caretear la circunstancia le dije que no lo recordaba, que porqué no me había abordado. "Es que me da miedo rebotar", respondió la poco creíble.
Le dije que yo en ese momento sentía el mismo temor. Ella me dijo que yo ya no podía rebotar con ella. "Ah, ¿no'?", fue mi respuesta, y acto seguido desnudé su busto, me lancé con mi cabeza y sí, reboté. Le dije que ya me había quitado el temor y ambos reímos.
Estaba bastante tomado y en parte me preocupaba no poder estar a la altura de las circunstancias ante el inminente torbellino. En un acto de sinceridad conmovedor se lo manifesté y ella apartó mis temores. “Vos me vas a dar látigo”, dijo, mientras sonaba ese estribillo en el recinto. Juro que si me decía con esos ojos que iba a conquistar el mundo ya me estaba poniendo los laureles del César sobre mis sienes. No había lugar para la duda en sus manifestaciones.
Esta muchacha tiene una mirada que cuenta con un solo significado: sexo. Tiene unos senos operados que entiendo deben estar por encima de la medida de 100, es muy poderosa corporalmente hablando, absolutamente mulatona (amantes de las modelos abstenerse) y tiene una actitud no apta para personas afectadas cardíacamente. La combinación de su gestualidad entre la mirada y la boca hace que erecte un fenecido. Insisto. Todo es un solo significado: sexo.
Arrancamos para el hotel luego de pagar su copilla (300) y arreglar los 700 por su afecto.
Me sacó revoleando de la mano de Hippo y me llevó hacia su auto para ir al hotel (algo muy importante ya que mi medio de transporte había sido secuestrado por estar mal estacionado).
Ya en la habitación las promesas se cumplieron. En 50 minutos ya lo habíamos hecho dos veces con orgasmos compartidos y un respetable repertorio posicional con un intento de ataque a la retaguardia que no pudo ser concretado por mi poco admirable estado. Apenas habíamos parados para higienizarnos. Todo sucedió casi sin solución de continuidad
No mintió en nada de lo que dijo en Hippo mientras degustábamos su copa. Nos comimos las bocas, los sexos y me mantuvo activo a pesar de lo maltrecho que venía. Condujo y se dejó ser conducida. Lo único poco estimulante fue la felación con protección, pero entiendo que es norma de la casa (si alguien puede confirmarme esto, lo agradecería).
Caí abatido y luego de una charla sin mucho sentido ella también.
Nos reincorporamos más tarde y volvió la acción que duró algunas decenas de minutos. Ya se había pasado largamente el tiempo pautado, el día había empezado para muchos. Ella debía partir por un viaje y yo quería llevar mis huesos a mi morada. Muy amablemente me llevó a recuperar mi auto a la playa detención que está al lado de la Facultad de Derecho.
En el camino me manoseó, me dijo palabras lujuriosas y se tocó mientras conducía. Repitió una y otra vez “yo quiero látigo, látigo y látigo”, mientras me tomaba mi mano izquierda y se la apoyaba en sus senos. Yo era una marioneta inanimada y ella quería seguir combatiendo.
Antes de bajar del auto me besó por última vez y me mordió mi labio inferior por enésima ocasión Mientras veía su vehículo alejarse me consolé con haber caído estoicamente en una batalla imposible de ganar. Eran algo así como las 9 de la mañana y estaba feliz de recuperar mi vehículo y no tener que utilizar una ambulancia.
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Eärendil