Jueves pasado, arranqué temprano en busca de Jocelyn con la esperanza de interceptarla camino a su parada, a fin de no saborearla medio usada.

Por escasos minutos ganó la mano otro cliente y tuve que esperar dando unas vueltas.

Finalmente, volvió a su parada y de ahí partimos al hotel de la vuelta, 30 mangos, discreto. En bolas los dos, ella toda perfumada, terribles chupones, lengua infernal. Me puso boca arriba, besos negros, bolas, pete, otra vez al orto, tiene una lengua mortal, crema y ahí me empomó de una y me dio bomba por un rato, algo que por cierto, le encanta.

Me cojía y se reía de mis quejas. La malvada no contaba con que yo, el veterano, una hora antes me había tomado un parapitol de 50 que ante tanto despliegue rema, comenzó a hacer efecto. La dí vuelta, buena chupada de orto perfumado, crema, dedos, crema, dedos y se la mandé hasta el fondo.

Le dí sentada, en cuatro, patitas al hombro, boca abajo, una y otra vez sin piedad. Así como le gusta coger, también le encanta que la cojan. Seguí largo rato hasta que finalmente, y ante los gemiditos de la niña, acabé con fuerza. Risas, baño, pocas palabras y cincuenta manguitos recibidos con gran agradecimiento de su parte.

Veamos: Cara, medio del altiplano, tetas, duras pero muy bonitas, cuerpo, diez puntos, gambas, de primera, cola, un fenómeno, asterisco, tamaño justo, se deja entrar y se siente a gusto, besos, de lengua, hasta la garganta, besos negros, los mejores, higiene, siempre impecable y perfurmada, amigo pequeño pero siempre duro, cuando lo pone, te da con fuerza y se hace valer, en fin: costo del servicio: $ 50. Hotel: $ 30. Total: $ 80 más $ 4 de forros. Todavía se coje barato. Contento a casa.