Colegas, aqui va otra experiencia que tuve la semana pasada. Una niña con la que reincido periódicamente -debería hacerlo más seguido pero por cuestiones de tiempo y dinero le veo cuatro o cinco veces por año-.
La niña en cuestión es Brenda
(se hacía llamar Noelia también). Para ahogar mis penas, puesto que se cumplió hace un mes atrás -aproximadamente- el aniversario de haberme peleado con una amiga mía con quién tuve una "historia", procedí a llamarla e identificarme
[este predicado es horrible, pero no tengo, de momento, la capacidad para redactarlo mejor y probablemente no edite el presente hilo]. Me reconoció y me dijo que me iba a cobrar 200 pesos la hora y que el servicio seguía como de costumbre.
En ese aspecto, no mintió. Les recuerdo que como toda experiencia personal puede no aplicar como referencia ya que, como toda experiencia, es única, irrepetible, intransferible y, como bien he expuesto, de carácter personal.
Voy hasta su departamento ubicado en microcentro, mientras el velo de la noche acaricia mi memoria. Como siempre, el departamento ordenado, pequeño, seguía ahí el colchón mítico de dos plazas, no es la gran cosa, pero es cómodo para albergar las historias de penas de antaño.
Ella me esperó como sabe que me gusta, vestida de cuero, con ropa interior a tono. No es la mejor ropa ya que tiene algunos usos y se nota un poco el paso del tiempo -cabe destacar que igualmente siempre limpia-, y como siempre, ella prolija y coqueta, sin exagerar ni deslumbrar mis sentidos pero haciendo de los mismos, su delicia.
Me pregunta que deseo y no le comento respecto a mi problema, siempre mantengo distancia con ella, algo mezquino ya que, toda vez que me ha hecho compañía, tiene "buena onda" conmigo y más de una vez me dijo que es una lástima que posea novia, jaja.
Me besa, con lengua, quizás no con mucha actitud, pero no es su culpa, ya que yo me muestro ligeramente distante. No le trato como a un objeto, pero tampoco como quizás se merece. Nos mimamos un poco. Me acaricia. Me pregunta que deseo hacer. Le manifiesto que deseo hacer lo de siempre.
Su cabello morocho, brillante, impecable, casi hasta la cola, se me hace infinito en extensión. Su figura, como en las fotografíass. Quizás se marcan un poco las curvas, ya que en persona posee un poco menos de cintura. Su espalda, amplia, pero no grande. Sus pechos bonitos, siempre levantaron en mi la incógnita de como hicieron para lograr que se vean naturales, con esa caída que no parece artificial en absoluto.
Su cola, redonda, bonita, sin ser rígida posee un tono muscular agradable. Sus piernas torneadas. Su rostro es lo que más me llama la atención siempre, puesto que posee belleza exótica -léase exótica y no "fea bonita", jaja... exótica-. A mi entender es un rostro muy bonito. No hay ningún fotomontaje en su rostro, según veo en las fotografías que están en las páginas de internet. No están del todo actualizadas, pero ella está igual. Insisto, quizás se ve una sinuosidad en su cuerpo que no se marca al estar frente a ella de la misma manera.
Igualmente es un cuerpo muy bonito. Su trato siempre suave -intenta ser dominante a veces, pero no se lo permito y termina siendo sumisa conmigo-, al igual que su piel. Respecto a los datos que figuran, debe medir poco más de 1,70 m. Sus medidas no se acercan a 120-60-100 pero son muy hermosas, quizás incluso más que si fueren ciertas las mencionadas.
Por una cuestión de respeto hacia ella y hacia mi persona, no declararé aquello que realizamos en la intimidad. Cabe destacar que me preguntó si deseaba ser pasivo, a lo cuál mi respuesta fue que no. No insistió, sabe que no me gusta ese rol, aunque siempre que le visito me lo pregunta educadamente.
Sus besos fueron bonitos, aunque, como he expresado, faltó actitud por mi parte. Le aboné luego de tomar el serivico, ya que le conozco y ella me pidió que le visite más seguido.
Me quería retirar luego de la hora "larga" que estuvimos juntos, pero ella se dió cuenta que estaba mal, me tomó por la espalda y me invitó a acostarme. Me hizo cucharita, me mimó la nuca y estuvimos en silencio casi media hora, como "leyéndome" de alguna manera.
Cuando comencé a dormitar, decidí que era tiempo de irme. Le agradecí su tiempo y su trato, pagué lo acordado. Le besé profundamente. Me correspondió. Y me retiré. Ahora que leo todo esto, me siento triste. No por ella, sino por la amiga que he perdido a causa mía
(y, compartidamente, de ella también).
Completo la famosa tablita... aclaro desde ya, y de manera innecesaria estimo, toda calificacion que realice es
TOTALMENTE subjetiva y relativa a mis gustos:
Cara: 8,50
(Me gusta mucho, creo que es un rostro femenino pero con cierta implicancia masculina en su mirada sensual).
Pechos: 7,50
(bonitos, no grandes, con caída que parece natural).
Cintura: 7,25
(adecuada).
Cola: 8,50
(bonita y grande).
Piernas: 8,00
(me gusta recorrerlas).
Silueta: 8,00
(un poquitito más de sinuosidad y sería perfecta).
Actitud: 9,00
(excelente servicio, si no llega a diez es por mi culpa y estado de ánimo. Ahora que lo pienso, siempre termino en sus brazos cuando me deprimo y realmente lo siento por ella, ya que cada vez que le visito se lleva la peor parte de mí). Me hizo caricias, piquitos y besos de lengua. Compartio conmigo un pequeño pedacito de su vida en silencio.
Dotacion: No la utilicé, como de costumbre, mas "a ojo de buen cubero" no llega a 22x4, como mucho 15x4 -estuvo erecto un buen tiempo-.
Rol: Versatil
(siempre pasiva conmigo y respetando mis decisiones, aunque le gusta más tirar de los cabellos que el hecho que le jalen a ella... aunque siempre termino por jalárselos yo y, con frecuencia, de manera... ...intempestiva... ...).
Reincidencia: Siempre recaigo en sus brazos cuando estoy muy deprimido, como la semana pasada y parte de la presente.
Facilito imagen de ella alojada en un servidor externo y un enlace a la página de Distintas.
Un saludo. Elfo.
PD: Pido disculpas por la redacción pesada y con falta de ritmo.