Estimados foristas. Amanecí con ganas de exhuberancia mamaria, y como temo ensartarme con algún fotoshop desconocido, decido recurrir a mi memoria y previa consulta en mi archivo, decido repetir con Paola.

Consulto a las 21 en Esmeralda y me confirman su presencia (lo que fue cierto al arribar). Una vez más mis sanos respetos a los antiprivatizaciones, pero, vivo bien cerquita, diría que en el epicentro del gaterío porteño, unos pasitos más o menos no me hacen mella.
Para mi solaz, pasamos al anexo temático, ingresando a la habitación futbolera, donde además de los escudos gallinescos, bosteros y cuervos, luce dos espejos estratégicamente ubicados que permitían observar esta fiera en plena faena.
Comienzo con beso de piercing, algo más sublime que el de lengua, cosa que desde el 97, que por primera vez vi uno en el Help de Río de Janeiro, fue mi obsesión, y felizmente, por tercera vez disfruto con la misma. Continúa oral sin frenético como las veces anteriores, para pasar a sentarse sobre el muñequito de frente. Gracias a los dos espejos y a ejercitar la visión lateral, las tetas se multiplicaron por tres, y considerando que por lo menos son el doble de lo habitual, hagamos de cuenta que tuve 12. Pese a las dimensiones pectorales, me pareció más delgada que en las fotos, la sonrisa la misma que exhibe, y una mirada entre sensual y canchera, pero sin sobreactuar, por lo menos en mi caso.
Continúa montada de espaldas, todo un espectáculo ver saltar esas tetas en los espejos, para finalizar en cuatro. Al retirarme miro el reloj y me respetaron la hora, nobleza obliga.
Para los amantes de las pechugonas pero con tetas firmes, los que tengan el morbo de un pt con piercing la recomiendo. Y un extra más para estos últimos: piercing en monte de Venus.
Buena suerte para todos