Desde hace un tiempo que venía intentando el encuentro pero por alguno u otro motivo no fue posible concretar. El miércoles pasado, le envié un mail para ver si estaba disponible el jueves a la noche, luego de una cena que tenía. Me contesta que sí puede, que si le contesto me reserva y que al día siguiente arreglamos los detalles de lugar, hora exacta.
Durante el jueves, no fue posible hablar por celu hasta la tarde, cuando ya perdía las esperanzas (tipo 17hs). Ahí me contesta el teléfono y arreglamos el encuentro. A todo esto. Yo le digo que no sé a qué hora termino y que no la quiero garcar, y que si tiene otro compromiso o no quiere esperarme, lo dejamos para otro día. Con buena onda me dice que no tiene problemas y que cuando yo esté listo, la llame con antelación para que se prepare.
Más tarde, aproximándose la hora, llamo y llamo, pero no contesta. Por las dudas me voy acercando al lugar del encuentro y sigo llamando, hasta que recibo un mensaje diciendo que se siente mal, que la disculpe porque no puede venir...
Todos tenemos imprevistos, pero en este caso, creo que tuvo todas las posibilidades para avisarme o decirme que no, antes... en fin...
Me había hecho una listita de las 7 Maravillas a visitar (o de los maravillosos 7s...) pero bue... quedó fuera...