On Fire! La lluvia me motiva

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Hacia principios de mayo del 2009, por un roca y medio arregle pasar por el depto. de la nada putoshopeada Mistress Reina por su depto de Esmeralda y Folrida. Fue un martes, a las 20:30 horas. (dirán cómo se acuerda de estos datos? Santos Recuerdos!

No. La mayoría mi historial está guardado en diminutos partículas en la lobocomputadora de la lobocueva, junto con los pagos de expensas, reparaciones y otras misceláneas

)
Me esperó como le pedí con el catsuit negro de lycra y una especie de capa o salto de cama negro traslúcido y largo hasta los tobillos, estaba gratamente sorpendido.

La charla telefónica previa había sido larga, detallada y poco tiempo antes de la entrevista, así que no hizo falta hablar mucho, entre la data pasada y la gran experiencia y actitud de MR.
Me ducho (lindo monoambiente, arreglado e higíenico, no muy ambientado pero con onda), salgo y ella estaba parada en el centro del departamento, con las manos en la cintura mirandome acusadoramente.

Me indica con un gesto que me acerque en silencio, me sigue examinando, con la vista y con un leve roce de la sus uñas, me hace girar y poner de espaldas.
- Mirás mucho para ser un pobre diablo. Dice mientras me acariciaba la nuca.
Perfecto, alternaba la seducción y el desprecio, la atracción y el rechazo.
Me hizo bailar, arrodilarme, rogar, disculparme no se porqué, caminar, ponerme y sacarme la ropa... Pero no todo seguido, alternaba las órdenes con premios, acariciarla, besar su escote, recibir caricias, algún beso inocente en la frente o las mejillas...
Pero lo que yo quería, que era apoyarme sobre sus firmes nalgas cubiertas de lycra, no me lo permitía...
- Quizá después, si te portás bien. Te vas portar bien?
- Sí Mi Reina, respondía yo. Y el juego seguía.
Hasta que pasdos 40 o 45 minutos, me hice merecedor de los máximos premios, 10 minutos de franela y una mezcla de pete y paja con unos guantes largos, que me llevaron al extasis.