Lo tenian a este loquito? pero que porcion de hijo de puta!
En Córdoba
Allanaron casas del líder de una secta El fiscal de Villa Carlos Paz, Ricardo Mazzuchi, ordenó este viernes una serie de allanamientos en esa ciudad cordobesa en el marco de una investigación ante una persona que se hace llamar "maestro Mehir", un gurú de 53 años que está convencido de ser "la reencarnación de Cristo"
| 17.06.2011 | 16:22h
En total se realizaron seis allanamientos en domicilios vinculados con el "Mehir", un hombre cuya identidad se desconoce y promete dar "iluminación espiritual" a las mujeres a través del sexo.
Los procedimientos se llevaban a cabo de "oficio" tras la publicación de un informe del diario La Voz del Interior que da cuenta de la vida que llevaba el gurú en el Valle de Punilla, 36 kilómetros al oeste de Córdoba capital.
Uno de los procedimientos se desarrollaba en una casa propiedad del gurú, a unos 100 metros del Puente Negro del lago San Roque, donde al menos 12 efectivos llegaron armados.
"Mehir" es el misterioso líder de un grupo religioso que se radicó en la ciudad de Punilla. Vive de incógnito en Córdoba hace más de 10 años, en una casa de tres plantas en Villa Carlos Paz, a pocos metros del lago San Roque.. Instaló su refugio en la montaña, a más de mil metros de altura, donde construyó un hotel y su propio teatro para esperar el final de los tiempos acompañado por 100 de sus guerreros barbudos y pelilargos.
Vive de incógnito en Córdoba hace más de 10 años, según consignó La Voz del Interior.
El hombre cree que todas las mujeres son siniestras y las convence de que les otorgará iluminación espiritual a través del sexo, método que lo ha transformado en el probable padre de unos 17 hijos, con diferentes discípulas.
La secta
La gran mayoría de los discípulos, que pagan para estar al lado de "Mehir", son de Capital Federal. Los contactaron en la Escuela de Conocimiento Yen, que funcionó hasta hace dos años en la avenida Corrientes 5295, Villa Crespo. Las mujeres aprendían danzas árabes; ellos, artes marciales.
Llegaron a Córdoba por primera vez siendo veinteañeros, invitados a participar de cursos con nombres extraordinarios. El tono de los llamados era irresistible: “Descubra el punto en el que pasado, presente y futuro se funden. Anímese a explorar el misterio, descubra la leyenda, viaje más allá de todo lo conocido, anímese a una aventura legendaria en Tierra de Leyenda. Le proponemos vivir un fin de semana diferente, un magnífico hotel en las montañas más antiguas del planeta, un río sagrado que ha conservado su pureza a lo largo del tiempo, un descanso para el cuerpo y el alma. Exquisita gastronomía basada en los principios de la nutrición, y un espectáculo de arte objetivo en el Teatro Mágico, con más de 50 artistas en escena. Anímese a explorar el misterio. Anímese a una aventura legendaria”.
Cuando bajaban en la terminal de ómnibus de Carlos Paz, los esperaba una combi que una hora después, luego de pasar por Tanti y Alto El Durazno, abrir dos tranqueras y recorrer a los tumbos un camino de tierra, los depositaba en un solitario lugar junto al río Yuspe: la Escuela Sil-Lim. Allí, en ese paisaje de piedra, Mehir construyó un hotel con habitaciones temáticas (hindú, árabe, etcétera) y un amplio teatro con vestuarios y habitaciones, llamado Mágico, nombre que tomó de la novela El lobo estepario, de Hermann Hesse.
Los invitados pasaban tres días en el lugar y, al final de los cursos, sus vidas ya no eran las mismas: sentían la gloria de haber encontrado un mesías, un ser de luz, que los ayudaría a librarse de la existencia aburrida e incompleta que llevaban, y los despertaría a una nueva dimensión espiritual.
El dudoso mesías
Muy pocos conocen que el verdadero nombre del maestro Mehir es
Mario Darío Indij. Nació el 10 de mayo de 1958, tiene 53 años, es barbudo, pelilargo y viste de negro. A sus discípulos, les cuenta que, cuando tenía 3 años, un monje chino tocó la puerta de su casa y le dijo a su madre que se lo llevaría para formarlo. El monje “le hizo recordar lo que ya sabía”, a los 5 años tenía un grupo de amigos a los que entrenaba y a los 14 contaba con una docena de adeptos.
Menos místicos, algunos seguidores cuentan que
era profesor de karate en el Club Platense, de Buenos Aires, donde conoció a la hija de un dirigente, la que luego se convertiría en su actual esposa.
El diario habló con 11 personas, de diferentes provincias y ciudades, que relataron los padecimientos que se viven en lo que, no tienen duda, es una secta con características destructivas.
El máximo especialista argentino en el tema, Alfredo Silletta, la ubica dentro de los grupos esotéricos llamados del Cuarto Camino, seguidores del ruso Ivanovitch Gurdjieff.
Ex discípulas que fueron convencidas por Mehir para que se acostaran frecuentemente con él como una forma de crecimiento espiritual, contaron que el gurú jamás utiliza preservativos, por lo cual los embarazos son cosa cotidiana. Además,
muchas de las mujeres, y luego sus parejas masculinas, terminaron contagiadas con el virus del papiloma humano (VPH) que dicen les transmitió Mehir. “Una mujer que hace de médica dentro del grupo nos decía que nuestros dolores se debían a cuestiones psicológicas, pero cuando escapé y fui a la ginecóloga, me confirmó que se debían a los quistes creados por el VPH”. Otra de las ex adeptas está segura de que la enfermedad se la contagió su maestro, porque recién estaba teniendo sus primeras relaciones.
Los ex discípulos del maestro Mehir relatan con tristeza lo que vivieron en la secta. Algunos de ellos se están recuperando gracias a la ayuda de especialistas de la Red de Apoyo de Víctimas de Sectas, de Puerto Rico. Otros contactaron al abogado rosarino Héctor Navarro y tienen previsto presentar una denuncia penal contra Mehir, por varios presuntos delitos.
A principios de este año,
cobraba 1.800 pesos por mes a cada uno, para permanecer junto a él. Algunos, dueños de empresas, pagan tres mil y hasta cinco mil pesos mensuales. Además, Mehir cobra multas de miles de pesos a los seguidores cuando cometen pequeñas desobediencias. Responderle mal, contradecirlo o, por ejemplo, mirar fijamente cuando él toca a algunas de las mujeres durante una cena, puede significar una multa de dos mil pesos, a pagar antes de la medianoche. Si no pagan, deben decir adiós al grupo, al maestro y a toda posibilidad de convertirse –ellos– en guerreros o de abandonar –ellas– la condena imperdonable de ser mujeres.